Menores y riesgos de las redes sociales

No más “novecientos” en comercio electrónico
22 abril, 2013

Actualmente convivimos con el hecho de que las redes sociales se han convertido en un medio de comunicación imprescindible para los jóvenes, que comienzan a utilizarlas a muy temprana edad. Y es que aunque en España la normativa “impide” que menores de 14 años se registren como usuarios en redes sociales, la realidad es que un elevado porcentaje de los menores que participan en estos medios tiene menos de 13 años.

Los aspectos positivos del uso de las redes sociales son muchos: facilidad, inmediatez, gratuidad de la comunicación, etc. Las posibilidades de ampliar las amistades se multiplican cuando en un mismo sitio se encuentran todos los amigos de nuestros amigos. Pero sin menospreciar dichos aspectos, también es cierto que una vez que el menor vuelca sus datos para registrarse como usuario de una red social empieza a perder el control sobre ellos y asume muchos riesgos.

La inclusión de nombres, fotografías, colegio en el que estudia el menor, etc., proporciona gran cantidad de información sobre el usuario, susceptible de ser utilizada con fines fraudulentos o delictivos. Una configuración adecuada del nivel de privacidad del usuario de la red social evitaría muchos problemas y permitiría tener un mayor control sobre nuestra propia información.

Dos de las prácticas delictivas más habituales en la red en las que se ven envueltos menores de edad, son el Ciberbullying (acoso entre menores) y el Grooming (acoso a menores por parte de un adulto). En el primer caso, menores normalmente pertenecientes a un mismo centro educativo acosan a un compañero a través de las redes sociales utilizando imágenes y otros datos publicados en la red, y realizando comentarios vejatorios que minan la autoestima de la víctima. Estos supuestos han sido noticia en algunos casos, debido a sus trágicas consecuencias. En este punto es importante tener en cuenta que si el menor infractor es condenado al pago de una indemnización a la víctima de ciberbullying, sus padres están obligados a responder solidariamente para hacer frente a la misma.

Pero si por una parte vemos cómo el volcado de información personal puede conllevar problemas para el usuario, la posibilidad de actuar en internet desde el anonimato es lo que ha favorecido prácticas como el grooming. En este supuesto, la finalidad del acoso por parte del adulto es sexual y utilizará tácticas de engaño y amenazas para el logro de sus objetivos.

Cabe destacar que los delitos expuestos no son nuevos. En cambio, sí lo son los medios utilizados para cometerlos. Las redes sociales favorecen la invisibilidad de los delincuentes, la rapidez, la durabilidad y la amplia difusión de sus acciones.

Las medidas de seguridad y control que pueden adoptar los padres se complican ante la variedad de dispositivos que pueden utilizar los menores para acceder a internet (ordenadores, teléfonos móviles, tabletas, etc.). Entre estas medidas preventivas se encuentra el uso de aplicaciones denominadas “programas de control parental”, que permiten controlar la navegación del menor en Internet. Pero las recomendaciones principales para los padres cuyos hijos navegan en la red, se basan fundamentalmente en fomentar la comunicación con el menor para advertirle de los riesgos existentes y de las precauciones que debe adoptar para evitarlos, así como en establecer ciertas normas para el uso de Internet. Por otra parte, con el objeto de hacer frente a la materialización de los riesgos comentados, los padres pueden acudir a abogados expertos en la materia para solicitar asesoramiento jurídico.

Mamen Fernández. Abogada TIC-Compliance.